No hubo Toma
 Si tú creíste que estuviste en una toma, si creíste que bebiste, fumaste y tiraste en una toma al más puro estilo de los terroristas kamikazes chilensis de la UFRO, lamento decírtelo, nunca fue así.
...Pero no todo estuvo tan mal, al menos ocupamos el liceo, y vaya que lo ocupamos. Dos semanas de ocupación Legal. Digo legal, porque el liceo fue puesto a nuestra disposición por la dirección, en un tenso momento protagonizado por Paula Shaaff y el director, que ilustramos aquí:
- Director, nos vamos a tomar el liceo. - Cuántas salas van a querer?. - Todas. - Bueno ...
...No hubo puertas rotas ni acaloradas discusiones, al menos con él, porque la decisión de “irse a toma”, no fue un hecho sino hasta después de acaloradas asambleas con presidentes de cursos, cuando asistían, profesores opinando y masas exaltadas por todos lados, pero todo esto es secreto, por que nadie debe saber que el movimiento en sus momentos, fue un caos vestido de burocracia , entendió? SE – CRE –TO. Psicosis colectiva. ...Tras decidir que lo más valeroso sería encerrarnos en el liceo, la primera noche alguien, alguno de todos nosotros, vio linternas en el patio. Era lógico: si no éramos nosotros, eran claramente homicidas en potencia, por lo que en pocos segundos tuvimos a un montón de pollos nerviosos poniendo cartones en las ventanas. Todo esto en 2 minutos, hacemos énfasis, TODAS las ventanas del primer piso llenas de cartones. No sabemos que seguridad inspiraban los cartones, pero si así se sentían mejor, pongan los cartones nomás. Luego tomaron café, mucho café. Esa noche San Lois cual sereno colonial se paseó por los pasillos del liceo con los denominados “autitos”; los halógenos de seguridad que siempre vimos en el liceo.
Más allá, los neonazis fueron nuestro mayor problema. Imaginario, pero problema al fin y al cabo. Lo cierto es que nadie tuvo contacto directo con ningún calvo con cara de eslabón perdido de la evolución. No hubo bototos pateando nuestros traseros, ni bates, ni linchacos, ni esvásticas ni nada en concreto. Sólo sospechas que no tardaban en darse por hecho. En el fondo, aunque no pasara nada, todos querían una experiencia extrema para contar, así que si no había, la inventaban. De ahí que aparecieran tantos palos, fierros y demás armas de defensa con las que nuestros fuertes, viriles e intimidantes encargados de seguridad pretendían protegernos. Pero seamos coherentes, ¿que podíamos hacer si estos malditos pelaos hubieran atacado?, absolutamente nada, ¡Nos hacen pebre cuchareado!, parecíamos un rebaño atrapado en nuestro propio corral, pero éramos un rebaño armados con palos y fierros ¡ CUIDADO MALECHORES!.
Después de todo lo vivido en la primera noche de la toma. Nos levantamos de nuestras “cómodas” camas, a eso de las 7 de la mañana con el sutil toque de la campana que diariamente nos reunía y levantaba, para ver la aglomeración de profesores y administrativos del liceo, parados y muertos de frío afuera del tan manoseado portón eléctrico, lo cual nos trajo mucho goce y piacere.
LOS EDITORES. ( También columnistas, cronistas, comunistas y hasta Solís. ) |
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